Triptófano para el cansancio

¿Te sientes más cansad@ y con peor humor de lo normal?

Seguro que casi todos habéis oído hablar alguna vez de la Astenia Primaveral. Aunque a algunos no os suene mucho, seguro que lo habéis sufrido alguna vez o conocéis a alguien que sí ha pasado por ello. La Astenia Primaveral es un problema de salud que se caracteriza por:

  • Cansancio y somnolencia durante el día
  • Falta de energía
  • Irritabilidad y ansiedad
  • Alteraciones del sueño
  • Dolor de cabeza
  • Disminución de la líbido
  • Problemas de concentración y falta de motivación

Muchos de vosotros os preguntaréis… ¿Y a qué viene todo esto si no estamos en primavera? Es importante aclarar que, aunque lo más conocido sea la Astenia Primaveral, realmente este problema se da en todos los cambios de estación y, en muchas ocasiones, también ocurre cuando volvemos de vacaciones, cuando estamos dejando de fumar, cuando estamos en un periodo de mucho estrés e incluso cuando nos cuesta conciliar el sueño. ¡Que nadie se asuste! Es totalmente normal y a todos nos ha pasado alguna vez.

Con todos estos síntomas, nuestro cuerpo nos está avisando de que nos falta triptófano.

¿Qué es el triptófano?

El triptófano es un aminoácido esencial que lleva a cabo muchas funciones en nuestro cuerpo. Una de esas funciones es fabricar la famosa hormona de la felicidad: la serotonina. La serotonina hace que nos sintamos bien y que durmamos bien (porque está relacionada con la secreción de la famosa melatonina, que regula nuestro sueño). Todos los días obtenemos triptófano de nuestra dieta por lo que volvemos a destacar la importancia de seguir una dieta variada y equilibrada. No obstante, hay ocasiones en las que necesitamos “un empujón”, como en las situaciones que os hemos comentado antes.

Una de las mayores ventajas del triptófano es que no tiene efecto excitante, por lo que los más nerviosos lo podéis tomar sin problema.

Existen numerosas presentaciones que contienen triptófano. De hecho, todos conocemos Triptomax®, para darte ese empujón en momentos complicados, como también es el caso de Triptófano Plus®, de los laboratorios Arkopharma. Queremos aclarar que, como todos los complementos alimenticios, los preparados con triptófano no deben sustituir los buenos hábitos alimentarios. Estos preparados ayudan a recuperar el estado de ánimo y, con ello, reducir la ansiedad, el decaimiento y la fatiga.

Cuando tomemos triptófano, debemos tener en cuenta que, a los tres meses de estar tomándolo, debemos descansar un mes. Además de esto, es importante que sepáis que los efectos se empiezan a notar a partir de la primera semana de tratamiento.

Si os planteáis tomar complementos alimenticios de este tipo, no olvidéis consultarnos primero, sabéis que siempre estaremos encantadas de ayudarte.


¿Qué son los Probióticos y prebióticos?

¿Probióticos y prebióticos?

A todos nos suena eso “probiótico” y "prebiótico" ¿verdad? Pero...¿realmente sabemos qué son? Empecemos por el principio. De forma natural, todo nuestro cuerpo (piel, mucosas, etc.) está cubierto por un montón de microorganismos (bichitos muy muy pequeños) que son inofensivos. De hecho, la relación que tenemos con nuestros microorganismos es beneficiosa para las dos partes (simbiosis) siempre que exista un equilibrio. A estos bichitos se les llama microbiota.

Pongamos un ejemplo muy claro para que veamos hasta qué punto es importante: la microbiota intestinal o también llamada flora intestinal nos ayuda día a día a digerir los alimentos que tomamos. Sin ella, no seríamos capaces de digerir ciertos alimentos, ¡la necesitamos! Y, al mismo tiempo la flora nos necesita.

A pesar de todo esto, hay ocasiones en las cuales la microbiota se ve alterada. Por ejemplo cuando nos bajan las defensas, cuando cogemos un virus estomacal o cuando tomamos antibióticos. En estos casos, el equilibrio del que hablábamos antes se desestabiliza.

¿Qué pasa exactamente cuando perdemos el equilibrio?

Como hemos dicho al principio, toda la superficie de nuestro cuerpo está siempre cubierta por microorganismos. Imaginemos que hemos pillado un virus intestinal y nos pasamos el día en el baño. En este caso perdemos una importante cantidad de flora intestinal. El “hueco” en nuestro intestino que queda sin microbiota, ha de ser “tapado” por otros microorganismos. Así, habrá bastante más cantidad de un tipo de microorganismo que de otro, pudiendo dar lugar a una “parasitosis”.

Otro ejemplo muy claro y, además, uno de los que más nos afectan: cuando tomamos un antibiótico. El antibiótico mata bacterias, pero no diferencia entre “bacterias malas” (la que nos está causando la infección) y “bacterias buenas” (nuestra microbiota). Va a matar a las bacterias que nos están causando la infección, si. Pero también afectará a nuestra microbiota, va a romper nuestro equilibrio.

Probióticos y Prebióticos

Debido a esto, es muy importante que tomemos probióticos y prebióticos cuando nos encontramos en una situación de riesgo de pérdida del equilibrio de la flora intestinal. A continuación los definimos para ver clara la diferencia entre ambos:

  • Probiótico: microorganismos vivos que, al ser administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud de la persona.
  • Prebiótico: ingrediente fermentado selectivamente que da lugar a cambios específicos en la composición y/o actividad de la microbiota intestinal, conteniendo así beneficios para la salud de la persona que los toma.

La clave de los prebióticos es que nosotros no los podemos digerir, pero beneficia nuestra salud gracias a su influencia sobre nuestra microbiota autóctona.

Para terminar, resumimos todo lo que hemos dicho antes: cuando se altera la flora, se pierde el equilibrio y esa pérdida de equilibrio puede hacer que un microorganismo que en cierta cantidad nos beneficia, pase a ser perjudicial para nuestra salud. Por ello, es muy importante la toma de prebióticos y probióticos, para prevenir o paliar ese desequilibrio.

Como siempre, ante cualquier duda que os pueda surgir ¡estaremos encantadas de ayudarte a resolverla!


¿Puedo usar antibióticos para acabar con virus?

Antibióticos y virus...

¡¡NO!! En esta época del año, muchos de vosotros pasáis por la farmacia pidiendo “antibióticos para el resfriado”, pero realmente no se debe usar un antibiótico contra un virus. Esto tiene dos inconvenientes: el primero es que no está permitido dar antibióticos sin receta médica y el segundo es que el mal uso de estos medicamentos está provocando que las bacterias desarrollen resistencias. En otras palabras: algunos antibióticos están dejando de funcionar. Por ello, es importante ir al médico y que nos reconozca para saber si tenemos o no infección por bacterias y, en función de eso, que nos prescriba el antibiótico más adecuado.

Virus o Bacteria

Para empezar a entender todo esto, primero debemos tener clara la diferencia entre virus y bacteria y saber qué es un antibiótico:

Virus

Bacteria

-No está demostrado que sean seres vivos -Son seres vivos
-Necesita una célula animal o vegetal para “engañarla” y poder reproducirse -No necesitan de otras células para reproducirse
-Los antibióticos no acaban con ellos. Son nuestras defensas las que consiguen expulsarlos del cuerpo -Dependiendo del tipo de bacteria, será sensible a unos u otros antibióticos

Definición de antibiótico 

Un antibiótico es un medicamento contra las infecciones producidas por bacterias. Actúa matando las bacterias o impidiendo su reproducción. Es por ello que un antibiótico nos puede salvar la vida pero si seguimos haciendo un uso irresponsable de los mismos, nos quedaremos sin recursos.

Desde la farmacia siempre hacemos hincapié en que tenéis que seguir el tratamiento al pie de la letra. Aunque al segundo día ya os encontréis perfectos, debéis continuar tomando la medicación todo el tiempo de indicó el médico. De esta forma nos aseguramos que acabamos con todas las bacterias. Si cortamos el tratamiento o tomamos un antibiótico que no es el adecuado para nuestra infección, sólo estamos consiguiendo que las bacterias “aprendan a defenderse de él” (desarrollan resistencias). Conforme las bacterias van aprendiendo a defenderse de los antibióticos, éstos dejan de ser útiles.

Volviendo al caso de resfriado y gripe. Estas enfermedades son causadas por virus, por lo que un antibiótico no servirá para nada. Cuando tenemos gripe o resfriado, tenemos que “pasar la enfermedad”. Como ya hemos dicho antes, es nuestro cuerpo el que debe eliminar el virus. Para que todo esto sea más llevadero, existen numerosas presentaciones de antigripales, que van a paliar los síntomas que tengamos.

Falsos mitos sobre antibióticos

Queremos que quede claro que un antibiótico NO baja la fiebre  y TAMPOCO quita el dolor. La fiebre baja con antipiréticos y el dolor se calma con antiinflamatorios y los antibióticos matan bacterias. Este tema es mucho más serio de lo que todos creemos, pues no solo se perjudica la persona que hace un mal uso de los antibióticos, sino toda la sociedad.

Recomendaciones en el uso de antibióticos

A todo esto hay que añadir que es recomendable el uso de un probiótico (microorganismos vivos, como es el caso de Arkolevura®) y/o prebiótico (compuestos que favorecen el desarrollo de nuestra flora, como Prodefen®) cuando el médico nos prescribe un antibiótico. ¿Por qué? En nuestro cuerpo, de forma natural tenemos bacterias “buenas” (en la piel, en el intestino, etc., lo que se conoce como ”flora”) que son necesarias para nosotros. Como hemos dicho, el antibiótico mata bacterias, pero no diferencia al 100% entre las bacterias “buenas” y las que nos están causando la infección. Los probióticos y los prebióticos van a fortalecer nuestra flora, para que no perdamos el equilibrio natural.

Como siempre, ante cualquier duda que tengáis, estaremos encantadas de ayudarte.


Vitaminas en resfriado y gripe

El papel de las vitaminas en resfriado y gripe

Sois muchos los que pasáis por la farmacia a pedirnos consejo sobre algún antigripal o “algo para las defensas”. Por eso, en este post os vamos a contar la diferencia entre resfriado y gripe y, además, os hablaremos de las vitaminas más importantes en esta época del año.

¿Qué es el resfriado?

El resfriado es una enfermedad que afecta a las vías aéreas y sobre todo a la garganta y la nariz.  Los principales síntomas son mucosidad, dolor de garganta y malestar general. El resfriado lo puede originar un virus, una bacteria o deberse a alergia. Por ello, vamos a optar por un tratamiento u otro en función de qué patógeno nos esté causando el resfriado.

¿Qué es la gripe?

La famosa gripe es una enfermedad causada por un virus y nos va a causar unos síntomas parecidos a los de un resfriado pero más fuertes: fiebre, congestión nasal, malestar general y dolor de cabeza.

Es importante recordar que cuando tenemos enfermedades producidas por virus, los antibióticos no nos van a curar. Un virus es eliminado de nuestro cuerpo gracias a las defensas. En resumen, si tenemos un virus, tenemos que pasarlo. Podemos atenuar los síntomas con medicación, pero al final, son nuestros “bichitos buenos” los que destruyen el virus. Si te interesa conocer más sobre este tema, te recomendamos leer nuestro post destinado exclusivamente a ello

¿Qué tienen que ver las vitaminas en todo esto?

Las vitaminas son unas sustancias que necesitamos para el correcto funcionamiento de nuestro organismo pero que las debemos obtener de la dieta. Existe una gran variedad de vitaminas y cada una de ellas desempeña una función.

De todas ellas, en esta época del año cobran más importancia las vitaminas C y D. Por ello, en este post nos vamos a centrar en estas dos:

La Vitamina C es un antioxidante natural. Cobra mayor relevancia a nivel de la piel, huesos y tejido conectivo. Además, y esta es la parte que más nos interesa, facilita la curación y ayuda a que nuestro cuerpo absorba el hierro.

A pesar de que no está demostrado que la Vitamina C sirva para prevenir el resfriado o la gripe, sí se ha visto que contribuye a reducir la duración de la enfermedad.

No obstante algunos estudios han demostrado que en personas fumadoras, que hacen mucho ejercicio o que presentan una carencia de Vitamina C, ésta puede reducir hasta un 50% la probabilidad de contraer una infección respiratoria.

La Vitamina D es necesaria para absorber el calcio y también es importante para nuestros músculos, nuestros sistemas nervioso e inmunitario. De hecho, se ha demostrado que unos buenos niveles de Vitamina D fortalecen el sistema inmune, pues ésta Vitamina colabora en la secreción de sustancias antimicrobianas. Con ello, conseguimos reducir la probabilidad de sufrir un resfriado o gripe.

¿Dónde puedo conseguir estas vitaminas?

  • Vitamina C: la obtenemos sobre todo en frutas y verduras, destacando los cítricos, los tomates, el brócoli y las verduras de hoja verde. Asimismo, si queremos reforzar nuestro aporte diario de Vitamina C en estas fechas, os recomendamos productos como Arkovital Acerola ®, la única que contiene Vitamina C ¡100% de origen vegetal!
  • Vitamina D: los alimentos que más cantidad de Vitamina D contienen son las yemas de huevo, el pescado y el hígado. Además, existen presentaciones de leche y cereales que han sido enriquecidos con esta Vitamina. Otra fuente de Vitamina D que también es muy importante es el sol ¡hay que salir a tomar el sol todos los días!

Queremos recordaros que, como siempre, ante cualquier duda que tengáis, estaremos encantadas de ayudarte y ofrecerte una solución personalizada para tu caso.


Tratar un brote de dermatitis atópica

¡Tengo un brote de dermatitis atópica! ¿Qué hago para tratarlo correctamente?

Ante un brote de dermatitis atópica, se tratará la piel en función del tipo de lesión. Es decir, según si la lesión es más o menos seca, es preferible dar pomadas, cremas, lociones, etc. De forma generalizada, le llamamos a todo “crema” y realmente no es así, pues existen ungüentos, pomadas, cremas, geles y pastas. Dependiendo de la fluidez de cada una de las presentaciones, recibirá uno u otro nombre y, como hemos dicho, cada una estará indicado para ciertos tipos de lesión. Así, las recomendaciones generales son las siguientes:

  1. Con lesión seca: en estos casos están recomendadas las pomadas.
  2. Con lesión exudativa: en estos casos nunca hay que usar pomadas, es más recomendable el uso de pastas o geles.
  3. Lesión en cuero cabelludo: aquí es preferible usar lociones por ser más fluidas.

Cuando tenemos un brote, debemos acudir al médico para que nos prescriba el tratamiento más adecuado para nuestro caso. Fundamentalmente se van a usar los corticoides, que están sujetos a prescripción médica. Estos medicamentos consiguen controlar el brote bastante rápido. Otro tipo de medicamentos que se suelen usar son los antihistamínicos, que tienen la función de calmar el picor. Calmar, no eliminar. A pesar de todo esto, insistimos en la importancia de mantener la piel bien hidratada. Para ello, podemos usar Mussvital®, LetiAT4® o EBBE®, marcas específicas para pieles atópicas.

Como siempre, estaremos encantadas de ayudarte y ofrecerte una solución personalizada para tu caso.