Como cada año, el  pasado 19 de Octubre se celebró el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama.

Su finalidad es concienciar  y sensibilizar a la sociedad de la importancia que tiene la investigación y diagnostico precoz en dicha enfermedad.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama representa el 16% de todos los canceres en pacientes femeninos.

Según los últimos datos recogidos por el Sistema Europeo de Información del Cáncer (ECIS, por sus siglas en inglés), se diagnosticaron un total de 33.307 nuevos casos de cáncer de mama en España, siendo este tipo de tumor el más frecuente  por delante del cáncer colon rectal, de útero, pulmón y ovario.

En cuanto a la tasa de incidencia, se estiman 125.8 casos por cada 100.000 habitantes. La probabilidad estimada de desarrollar cáncer de mama siendo mujer es de 1 de cada 8 (constituye una prevalencia muy alta).

Este tipo de tumor suele aparecer entre los 35 y los 80 años, aunque la franja de los 45-65 es la de mayor incidencia, al ser el momento en el que se producen los cambios hormonales (disminución del número de estrógenos) en los períodos de peri y post menopausia, una curva de incidencia que continúa aumentando a medida que la mujer envejece.

TIPOS DE CANCER DE MAMA

El cáncer de mama se origina en las células y estructuras de las glándulas de los tejidos de seno. Este tipo de tumor puede ser de 2 tipos:

  1. Carcinoma ductal in situ: constituye el 90% del cáncer de mama, y es el que se desarrolla dentro de los ductos del seno, conducto lactóforo, es decir los conductos que transporta a leche cuando la mujer ha dado a luz. Se caracteriza por presentar el tumor un crecimiento muy lento (con mamografías se detectan a partir de 1mm, y puede llegar a transcurrir hasta 7 años para detectarlo con palpaciones 1cm)
  2. Carcinoma lobulillar in situ: constituyen entre (5-10)% del cáncer de mama, y el tumor se desarrolla en el lobulillo el seno (lugar donde tiene lugar la producción de de leche). Este tipo de tumor se considera pre-maligno, ya que se trata de un cáncer invasivo, se extienda o otros tejidos dando lugar a metástasis.

CARACTERITICAS DE LAS CELULAS CANCERIGENAS MAMARIAS

  1. Todo el organismo trabaja para ellas.
  2. Impiden la supresión de las células de crecimiento.
  3. Destruyen el Sistema Inmunitario
  4. Producen Inflamación
  5. Activan e invaden otros tejidos
  6. Producen mutación de los genes que les interesan
  7. Resistencia a la muerte celular

FACTORES DE RIESGO EN EL CANCER DE MAMA

  • Edad: el riesgo se incrementa al aumentar la edad, la mayoría de los casos aparecen en mujeres mayores de 50-60 años.
  • Historia familiar: aumenta el riesgo si existe un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) que haya padecido la enfermedad; si la enfermedad apareció en familiares más lejanos, el riesgo es menor.
  • Aparición temprana de la primera regla (menarquía precoz).
  • Menopausia tardía.
  • Primer embarazo tardío o nuliparidad (ausencia de embarazo previo).
  • Antecedentes personales: una mujer que ha sufrido un cáncer de mama tiene más riesgo de padecer otro tumor en la mama contralateral. A los 10 años después del diagnóstico de cáncer en una de las mamas, el riesgo de un tumor primario en la mama contralateral está entre un 3% y un 10%, y se asocia con un mayor riesgo de recurrencia distal.
  • Enfermedades previas de la mama: algunas enfermedades –benignas– de la mama como la hiperplasia atípica o el carcinoma lobulillar in situ pueden aumentar el riesgo.
  • Terapia hormonal sustitutiva (estrógenos más progestágenos) prolongada (+ de 5 años): tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.
  • Obesidad posmenopáusica
  • Raza: es más frecuente en mujeres de raza blanca.
  • Alcohol: su consumo excesivo aumenta el riesgo.
  • La exposición del pecho o la mama a la radiación (radioterapia).
  • Exposición ocupacional; la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los factores ambientales (incluyendo tanto los riesgos ocupacionales como ambientales) generan en promedio un 19% del cáncer a nivel global. Entre los muchos factores de riesgo ambientales y ocupacionales para el cáncer que se conocen o se sospechan, los hay naturales, como el arsénico, el radón, o la radiación solar, y una mayoría de artificiales, producto de las actividades humanas, como las dioxinas, las radiaciones electromagnéticas o la contaminación atmosférica urbana.
  • De todos ellos, al factor que actualmente se presta una mayor atención por su relevancia es quizá el de la historia familiar o componente genético.  De todas las mujeres con cáncer de mama, se estima que el 5-10% pueden tener una mutación en la línea germinal de los genes BRCA13 y BRCA2. Se estima que el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres con mutaciones en dichos genes es del 40 al 85%.  Adicionalmente, las mutaciones en BRCA1/2 confieren un mayor riesgo de desarrollo de cáncer de ovario u otros cánceres primarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre un 30% y un 50% de los casos de cáncer son evitables. Para ello, es necesario reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas de base científica.

Actualmente cerca de un tercio de las muertes por cáncer se deben a los cinco principales factores de riesgo conductuales y dietéticos: consumo de tabaco y alcohol, índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras y falta de actividad física. El Código Europeo contra el Cáncer recoge 12 recomendaciones a este respecto:

 

 

PREVENCIÓN DEL CANCER DE MAMA

Desde la farmacia podemos contribuir al adecuado asesoramiento y asistencia sanitaria, se pueden promover hábitos de vida saludable, así como motivar a las mujeres a que sean proactivas en la detección de un posible caso de cáncer de mama, tanto mediante el autoexamen e insistiendo en la recomendación de realizarse mamografías periódicas a partir de los 40 años.

Cuando hablamos de prevención del cáncer, vamos a considerar dos aspectos:

Prevención primaria

Consiste en reducir la incidencia de la enfermedad a través de evitar la exposición a determinados factores de riesgo,  cuya presencia es necesaria o favorece la aparición de la enfermedad.

Dentro de los factores preventivos encontramos:

  1. Limitar el consumo de alcohol, tabaco y exposición solar.
  2. Actividad Física; se puede realizar intensidad moderada (150 min/semana) combinando actividad aeróbica y tonificación, o intensidad vigorosa (75 min/semana).La actividad física constituye un factor protector, ya que durante la realización de la actividad física se liberan endorfinas que protegen y calman el dolor.
  3. Evitar el sobrepeso y la obesidad
  4. Ser madre en edades comprendidas entre los (20-25) años y tener al menos 3 hijos.
  5. Lactancia para las mujeres (si es posible); Las mujeres que amamantan a sus bebés durante un periodo prolongado de tiempo tienen menor riesgo de cáncer de mama, aproximadamente 4% por cada 12 meses acumulados de lactancia materna.
  6. Estilo de vida saludable donde se engloban diferentes aspectos como:
  • Un peso corporal normal (IMC: 18,5-24,9 Kg/m2)
  • Evitar los alimentos que promueven el aumento de peso (bebidas azucaradas y comida rápida
  • Realizar alguna actividad física durante, al menos, 30 minutos al día
  • Comer principalmente alimentos de origen vegetal
  • Limitar el consumo de carnes rojas, evitar las carnes procesadas, y limitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Consumo abundante de cereales, legumbres, frutas y verduras es beneficioso para reducir el riesgo de cáncer, particularmente de tumores digestivos (esófago, estómago, colon, recto).

Prevención secundaria

Consiste en detectar lo antes posible los tumores en personas sanas, para que, a través de una intervención apropiada en esta fase precoz, se pueda modificar la historia natural de la enfermedad.

Autoexploración mamaria

El autoexamen periódico de la mama es recomendado a partir de los 25 años. Las recomendaciones generales para la técnica de autoexamen de las mamas sugieren:

  • La mujer debe colocarse delante de un espejo de tamaño suficiente para ver claramente todo su tórax.
  • Se debe observar y revisar ambos senos en busca de hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel, particularmente en la zona que rodea el pezón (la areola).
  • Mirando al espejo y en posición erguida, se deben colocar las manos detrás de la cabeza y, manteniendo ésta recta y fija, se deben presionar los codos hacia adelante, observando si hay hundimientos o abultamientos en la piel o en el pezón.
  • Tras ello, se deben colocar las manos sobre las caderas haciendo presión firmemente hacia abajo, inclinándose levemente hacia el espejo e impulsando los codos y los hombros hacia adelante.
  • Posteriormente, se debe levantar el brazo izquierdo por detrás de la cabeza con el codo en alto, examinando el seno izquierdo con la mano derecha y el seno derecho con la mano izquierda. La inspección debe ser cuidadosa, deslizando los tres dedos intermedios de la mano en forma circular alrededor del seno, comenzando en la periferia de la parte superior izquierda hasta llegar al pezón. Se requiere un especial cuidado en el área de la mama que se encuentra entre el pezón y la axila.
  • Este mismo procedimiento debe realizarse en el seno derecho, en este caso examinándose con la mano izquierda.
  • Además, es recomendable repetir esta última parte completamente acostada y boca arriba, con una almohada o toalla doblada debajo del hombro que se vaya a examinar.
  • O bien en la ducha aprovechando que los dedos resbalan más fácilmente con ayuda del jabón y mejoran la sensibilidad del tacto.
  • Debe levantarse el brazo y colocarlo sobre la cabeza, pues en esta posición se distribuye uniformemente el tejido mamario sobre la región central y permite visualizar mejor las lesiones tumorales pequeñas. Con la mano derecha se palpa el seno izquierdo e, igualmente, con la mano izquierda se palpa el seno derecho.
  • No solo se debe centrar la atención en la detección de bultos, hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel, sino que también es importante la detección de secreciones no inducidas (sin presionar el seno o el pezón) amarillentas o sanguinolentas a través del pezón.

 

Mamografía

 Su efecto protector se ha confirmado para las mujeres en edades comprendidas entre los 45 y 69 años. Van a ser capaces de detectar microcalcificaciones a partir de 1mm.

Desde que nos detectamos nosotros un bulto con la autoexploración mamaria 1cm, pueden pasar 7 años. Se recomienda siempre que tanto la exploración mamaria, como la mamografía se realice una semana después de bajar el periodo, y siempre el mismo día.

 

BIBLIOGRAFIA